Cada vez que le preguntan qué tal, ella se limita a decir "bien". Pero en realidad no es así. Lo usa de tapadera para evitar el tema de cómo se siente.
Ella no es feliz. En su día a día le cuesta contener las lágrimas, y a pesar de que se diga así misma que va a estar bien, no lo consigue. Aunque se plante delante del espejo, medio llorando, y se jure no volver a soltar una lágrima, de nada le vale si su corazón no opina lo mismo.
No le importa lo que sus padres le digan, de nada le sirve que sus amigos la hagan reír, los consejos que su mejor amiga le da aún no los ha utilizado.
Ella solo quiere que él la ame. Que la quiera lo mismo o más que ella le quiere a él. Que él la abrace, que la bese, que le haga cumplidos, que le regale cosas, que la acaricie, que le susurré al oído lo que siente por ella. Simplemente, importarle más que ahora.
Esa sería la mayor felicidad para ella.
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